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El Informe de AIReF demuestra una vez más que Navalcarnero es el pueblo más endeudado de España

Tags relacionados: Navalcarnero, Economía
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Los hechos y magnitudes que describe el organismo, que sitúa a nuestro municipio entre los pueblos en riesgo de quiebra, fueron denunciados desde 2011 ante organismos como la Cámara y el Tribunal de Cuentas y ante el propio Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, sin que en su día se tomara ninguna medida para evitar el empeoramiento de la situación.

El informe publicado estos días por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ratifica lo que desde el Gobierno de Navalcarnero se viene manifestando durante desde el principio de la legislatura y desde 2011 denunciando ante organismos oficiales: Navalcarnero tiene serios problemas de sostenibilidad, está en riesgo de quiebra y tiene una deuda de más de 240 millones de euros.

Sin embargo, el análisis realizado por varios medios de comunicación, entre ellos una de las noticias publicadas por El Mundo, ofrece la información sesgada que puede confundir a la opinión pública. Es más, el propio informe de AIReF se limita a describir un escenario basado en unas magnitudes ciertas y concretas, pero obviando otras que describirían de una manera más precisa la situación actual.

La mencionada información publicada por El Mundo se centra en describir quien Gobierna en “más de la mitad de los Ayuntamientos en riesgo de quiebra”, sin mencionar quienes lo hacía cuando se generaron esas deudas millonarias y cuáles fueron las razones para que estas entidades locales se encuentren en tal situación.

Pero para centrarnos en el caso de Navalcarnero, en junio de 2015, tras el cambio de Gobierno, un informe de la Intervención municipal cifraba esa deuda en 205 millones de euros. El mismo documento dejaba la puerta abierta a la posible ampliación de la cifra por los pasivos ocultos que pudieran salir a la luz, como así ha sido y que hoy nos hacen hablar ya de más de 240 millones de euros de deuda. Pero, es más, incluso la cifra que se maneja hoy desde la Concejalía de Hacienda podría quedar pequeña en la medida que sigan apareciendo sentencias judiciales condenatorias por acciones del anterior Gobierno, como es el caso de la venta fraudulenta de aprovechamientos urbanos. Podríamos, por tanto, estar hablando de 70 millones de euros más.

Para tener una primera visión del origen de esa deuda, podría ser suficiente echar una lectura rápida a los informes emitidos desde la Cámara de Cuentas o al aportado a uno de los juicios contra el anterior alcalde por la Intervención General de la Administración del Estado. Ambos organismos coinciden en señalar que los presupuestos de Navalcarnero se habían prorrogado desde 2007, basados en unos ingresos irreales. Esto sirvió al anterior Gobierno como parapeto para seguir gastando y endeudando al municipio año tras año. A todo esto, se suman contratos y gastos irracionales, sin supervisión, sin aplicar los procedimientos legales de contratación o aplicando sobrecostes que en casi la totalidad de ellos superaban el 200% del precio de adjudicación.

Todos estos hechos no deberían de sorprender a nadie. Desde 2011 y durante toda la última legislatura del Gobierno del Partido Popular, se interpusieron denuncias y se presentaron escritos denunciando estos hechos ante el Tribunal de Cuentas, la Cámara de Cuentas y ante el propio Ministerio de Economía y Administraciones Públicas. Sin embargo, ninguno de estos organismos fiscalizadores adoptó ninguna medida que impidiera el empeoramiento de la situación cuyo resultado plasma una vez más el informe realizado por AIReF.

AIReF no engaña por tanto al decir que Navalcarnero no es un municipio sostenible. No les falta razón, la situación en la que quedó el Ayuntamiento de Navalcarnero es y sigue siendo alarmante. Pero es necesario diferenciar entre viabilidad y sostenibilidad. Porque la situación de quiebra dejada por el anterior equipo de Gobierno había dejado a nuestro municipio al borde del colapso y completamente desestructurado.

Desde el Gobierno se explicó desde un primer momento y puntualmente cuál era la situación y las medidas adoptadas hasta viabilizar el Ayuntamiento. Unas medidas cuyos resultados fueron y son visibles, hasta el punto de que en 2016 se cerró el ejercicio con un superávit presupuestario de 2,3 millones de euros.

Al mismo tiempo, desde la entrada del nuevo Gobierno se cumple estrictamente con la regla de gasto y periodo medio de pago a proveedores. Cada uno de los gastos generados en esta legislatura se pagan, incluso se está haciendo frente a facturas y a deudas de legislaturas anteriores.

Sin embargo, AIReF contabiliza la totalidad de las facturas pendientes, sin distinguir entre la deuda anterior o la de la presente legislatura, lo que hace que la cifra de periodo medio de pago a proveedores se dispare a más de 250 días. Pese a ello, el Ministerio de Hacienda ha aprobado recientemente el Plan de Ajuste presentado desde el Ayuntamiento en el que se prevé una reducción progresiva de esta magnitud.

NO, Navalcarnero no es sostenible

Sería impensable, o poco creíble que alguien dijera que Navalcarnero podría haber salido de este agujero negro en solo dos años. La deuda sigue, la deuda se incrementará -están pendientes sentencias judiciales- y la deuda lastra las posibilidades de gestión. Por ejemplo, en la situación actual, el Ayuntamiento no puede siquiera, por imperativo legal, aplicar una reducción de ningún tipo de impuesto, y a su vez estos fueron situados en el máximo antes de 2015.

Aún así, desde el Gobierno se intenta que esta situación no repercuta directamente en los ciudadanos, y aplicar todo lo posible políticas que mejoren la vida de los vecinos, construyendo infraestructuras, equipamientos, o mejorando la calidad de los contratos y servicios.

@laquincena

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