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El Pueblo Soy Yo: Venezuela en Populismo, cine en tiempos de resistencia

Tags relacionados: Madrid, Cultura
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El Pueblo Soy Yo: Venezuela en Populismo también tendrá su espacio en los anales de la resistencia venezolana cuando el desastre en el que se ha convertido el país suramericano acabe. Porque acabará. Las dictaduras blandas, como llama su productor, Enrique Krauze, al sistema venezolano, “no decapitan, desangran”, y el fluido rojo que corre por las venas de los monstruos, también es finito. Está claro que su director, Carlos Oteyza, en tanto más historiador que cineasta, ha logrado -tras tres años de trabajo- sembrar un documento real en las fértiles sociedades que creen en la llegada de un mesías, revelando la semilla de una cosecha que ha malogrado, al menos, a dos generaciones de venezolanos.

Se trata de 86 minutos de gran pantalla, con música de Álvaro Cordero en sonido Dolby, que te obliga a escuchar el clamor de una madre con su criatura desnutrida en brazos, para lo que los espectadores tienen que asistir preparados. Fiel a su estilo, Oteyza articula con magistral visión, imágenes históricas con catorce voces expertas que van analizando la realidad venezolana desde el arribo en tanqueta al escenario político del carismático teniente coronel golpista, en 1992, hasta las más recientes protestas mortales contra los desafueros de su inepto sucesor.

El Pueblo Soy Yo: Venezuela en Populismo, más que un documental, es un estacazo a la memoria, un paneo regional al clásico pero diverso sistema que engulle instituciones en nombre del pueblo, un llamado de atención a las sociedades hastiadas que ven en un redentor la absolución de todos sus pecados y una sacudida a la conciencia de los que en Venezuela creyeron, por convicción o conveniencia, que Chávez era el hijo de Bolívar y prefirieron participar y apoyar, o callar y abstenerse, que a la larga, es lo mismo.

Un país en el que el 87% de su población se sitúa en alguno de los niveles de pobreza y que el 61% ha descendido directamente a la miseria extrema; un país en el que el 55% de sus niños menores de cinco años sufren malnutrición; un país en el que el PIB está en 15% por debajo de cero y la inflación supera el 13.000%, no puede ser un modelo a seguir. Pero esa es la Venezuela en Populismo que valientemente muestra Oteyza, dando voz a economistas, analistas políticos, sociólogos, periodistas, politólogos, psicólogos sociales, escritores e historiadores, blancos contra los que el régimen no debería atreverse. Cuidado.

Acostumbrada a las imágenes de la resistencia, confieso haber salido afectada. Un documental sin cierre, por lo inacabado del proceso, deja en la sala un gimoteo escondido que antecede al silencio sepulcral. El primero está protagonizado por el profundo dolor de los venezolanos, el segundo por quienes no lo son, asombrados de la miseria en la que se ha convertido –ante su indolencia- el país otrora más rico de América Latina. Si usted tiene la oportunidad, vaya a verla, porque no es lo mismo resistir al demonio desde la tribuna digital, que sentirlo de cerca.

“Ningún país está exento de que el populismo le toque la puerta. España tampoco”

Según su director, "ningún país está exento de que el populismo le toque la puerta. España tampoco”. Lo advirtió en el conversatorio que tuvo con la Asociación de periodistas venezolanos en España Venezuelan Press, el mismo día del estreno en cartelera, el pasado 11 de octubre, momento que aprovechó para invitar a los españoles a verla, “es necesario que sepan en qué se puede convertir un país cuando gobierna un populista. A mí me da terror lo que estoy viendo en España”, sentenció Oteyza.

En Madrid, continúa en cartelera: del viernes 26 al martes 30 de octubre, a las 16 horas, en Yelmo Cines Ideal. Entradas a la venta en yelmocines.es.

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