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Opinión

8 de marzo

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Hoy, al igual que otros días internacionales de lo que sea, es una de esas jornadas que nos gustaría que no hubiera ya que celebrar, que ya se hubiese alcanzado la añorada y necesaria igualdad entre hombres y mujeres que, por ahora, parece estar todavía muy lejos.

Salvando las diferencias fisiológicas entre ambos sexos, nada debería impedir la pretendida igualdad que se busca, con ahinco, desde hace muchos años. Atrás, afortunadamente, casi han quedado ya los tiempos en los que ciertos quehaceres hoy cotidianos y ejercidos por ambos, eran solo para hombres, relegando a las mujeres a un papel secundario y, aunque algo se ha logrado, todavía falta mucho camino por recorrer y, por desgracia, se avanza muy despacio por el, pues no son pocos los obstáculos que hay que salvar, trabas y miedos ancestrales dificultan y mucho, la senda que algún día, no lo dudamos, nos llevará hasta la ansiada meta.

Vencer al “enemigo”, que no es tal, que solo se basa en arcaicos argumentos y miedos transmitidos de generación en generación desde hace siglos, o milenios, por los que también se puede contar, es una tarea singular, de casi tan titánica como los trabajos encomendados a Hércules podría calificarse, que no es otra que quitar estereotipos arcaicos, incrustrados, no solo en nuestra sociedad occidental, sino en todas las civilizaciones en mayor o menor medida, que impiden que de una vez por todas nos consideremos iguales, que no existan complejos sexistas a la hora de elegir a tal o cual para determinadas tareas, viendo en los aspirantes solo personas, sin importar a qué sexo pertenecen.

Y no se trata aquí de juzgar, si lo que hacen unos es mejor de lo que hacen otros; cualquier acción que se lleve a cabo, aunque a veces unos y otros no estén, o estemos de acuerdo con ella, siempre sera buena para tratar de salvar o suavizar algún obstáculo de los que hemos hablado en otro párrafo. Es la sociedad la que, unida o por separado, según convenga, pero en su conjunto, la que tiene que lograrlo. Es más, según estamos estructurados política y socialmente, es más complicado tratar de unir fuerzas, que trabajar cada cual por su lado, pues el objetivo es el mismo

Estamos esperanzados y sabemos que ese día llegará. Hoy no queda otra que seguir trabajando para que el 8 de marzo del año que sea, cuanto antes mejor, no haya nada que conmemorar, sí, que celebrar. No dudamos que ese día de ese año, el mundo será mucho más justo que el actual.

@laquincena

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