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Opinión

Ya están aquí, llegaron ya…

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Podríamos seguir, …los carnavales a la Comunidad, pues en la mayoría de los municipios madrileños, salvo algunos tan pequeños que el alcalde y los pocos concejales, tendrían que ir en la carroza disfrazados y rápidamente bajarse para hacer de público y aplaudirse, lo que no estaría bien visto.

Quitando esas excepciones, los carnavales que, como todos los festejos, gustan a unos, a otros pocos no y para un resto ni fu ni fa, tienen varias ventajas sobre otras fiestas, las navidades, por ejemplo, que son todo anuncios luminosos, aglomeraciones de gente comprando, subidas de precios, etc. etc.

No, los carnavales llegan en silencio, tanto que algunos despistados se pueden dar de bruces con un desfile carnavalero en su pueblo, sin que nadie les haya advertido nada los días anteriores, observando, con inmensa alegría y satisfacción, como la grúa ha retirado su coche, después de lograr aparcarlo la noche anterior tras dos horas dando vueltas, por aquello de que por esa calle va a pasar el gran desfile del carnaval horas después.

Dejándonos de posibles problemas y despistes, los carnavales, al decir de muchos, inventados para que el pueblo tuviera un relajo antes de comenzar la Cuaresma, son una fiesta en la que se puede participar sin hacer grandes dispendios; solo se necesita un antifaz y ganas de pasárselo bien. No tiene peligro de copiosas cenas, y como mucho, nos puede dar una indigestión de sardinas, el luctuoso día de su entierro.

Y eso sí, si se acude a un baile, avisar a la pareja de qué se va a ir disfrazado y a dónde para no coincidir, no vaya a ser que para una vez que se nos da bien el invento del ligue, nos quitemos el antifaz y nos encontremos con que para ese viaje o intento “casanovil” no necesitábamos alforjas, con habernos quedado viendo la tele nos bastaba. Y si se da el caso, lo recomendable es “pelillos a la mar”, sin recriminaciones, que tanto monta, monta tanto…

Y quitando esos pequeños problemas, dables solo en los que acudan a un baile o coman muchas sardinas, el resto puede disfrutar de los carnavales como quiera, pues suelen ser unos desfiles para grandes y pequeños muy vistosos, en los que, como en otros festejos, se reparten toneladas de caramelos sin gluten.

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