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Opinión

Muchos, no entender

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Así, en lenguaje indiohollywoodense, pues la cosa catalana parece de película, los españolitos de a pie, esos que no sabemos de leyes, nos enteramos que, algunos encarcelados, otros en libertad bajo fianza y cinco huidos en Bélgica, se pueden presentar a las elecciones autonómicas catalanas, como si tal cosa, el próximo 21 de diciembre.

Sabiendo, como sabemos, que la Constitución ampara la inocencia de un “investigado” hasta que los jueces determinen lo contrario, y, por supuesto, acatando una ley que nos parece justa, a mucha gente se nos hace muy difícil entender que los “investigados” se puedan presentar a los citados comicios.

Conociendo que todo juicio precisa de un sumario, y que el juez que lo escribe y presenta, debe buscar las pruebas correspondientes a su acusación, en el caso del que hablamos, no es necesario que las fuerzas del orden precisen de revisar cámaras callejeras, reconocer huellas dactilares o enviar pruebas a laboratorios especializados en ADNs, que analicen cabellos o trocitos de piel encontrados debajo de las uñas de un cadáver, ni células epiteliales en una colilla hallada en el lugar de los hechos, ni que S. Holmes, su pipa, su lupa y su ayudante Watson o el siempre eficaz detective Hércules Poirot intervengan, con sus siempre impresionantes y lógicas deducciones. Lo más que hay que llevar a cabo es que un juez instructor se siente delante de un televisor y preste atención a ese momento en que la señora Forcadell termina de contar los votos y declara constituida la república catalana, seguido de los apretones de manos, abrazos y besos entre los que se encontraban en el llamado Parlament (Parlamento para los que hablamos catalán). No se entiende que se tarde tanto en cerrar un sumario, montar un primer juicio oral, una vistilla como se suele llamar a veces, y que unos jueces, analicen en una separata lo ocurrido, y puesto que los delitos cometidos (rebelión, sedición, malversación y otros) lo contemplan, que se prohíba por sentencia firme, que los encausados puedan volver a presentarse en muchos años a ningún cargo público, aunque sea el de conserje de un colegio de párvulos en un pueblo de seis o siete habitantes, privándoles, de paso y además, de cobrar ningún sueldo procedente del erario público al que ya han esquilmado bastante con su aventura separatista. La vista; la gran vista oral, que debe llevar a la cárcel a los que no están en ella ya, si se les halla culpables, puede venir más tarde, pero lo primero es lo primero.

Si comparamos la Justicia con las normas no escritas por las que se rige el mundo laboral, que en cierto modo, no deben diferir notablemente de las judiciales, al menos en algunos aspectos, es impensable que un sujeto expulsado de una fábrica por el motivo que se nos ocurra, robo, deslealtad, desvelación y venta de secretos de fabricación a otros, agresión a compañeros o jefes, abusos sexuales, etc. pueda presentarse a ocupar la plaza que ha quedado vacante tras su expulsión.

Y, repito, acatando que todo el mundo es inocente hasta que no se demuestre lo contrario por la ley, muchos millones de españoles, ajenos al derecho, a la filosofía de éste, y a los sistemas judiciales, que, en su gran mayoría no se la leído la Constitución y que solo sabe de ella algunos artículos, esos que se suelen repetir constantemente en los medios, siguen sin entender por qué, tras el esperpento y el desaguisado que han montado Puigdemont y demás, el desprecio a las leyes y órdenes constitucionales, por no añadir los varios millones de euros malgastados en el “proceso separatista”, sin incluir publicidades en el extranjero, viajes a otros países y un largo etcétera, la Justicia, pensamos que, en este caso, no debe ampararse en sus plazos habituales. Los gravísimos delitos, supuestamente cometidos por los integrantes del gobierno de la Generalitat, no son normales, y por tanto precisan también de una solución que salga de la normalidad, que siendo justa y legal, sea de una rapidez ejemplar, y que, además, marque el camino que pueden seguir los que traten de imitar a los actuales ex dirigentes catalanes.

@laquincena

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