Skip to Content
Opinión

Para ese viaje…

Tags relacionados: Editorial
  • 0
    Sin votos
    Su voto: Ninguno

Ayer, prácticamente toda España pudo ver y escuchar el espántoso ridículo que protagonizó el president Puigdemont en su comparecencia en el Parlament. ¿Hasta dónde pensaba que podía llegar, saltándose todas las leyes, no solo españolas, también las catalanas, para proclamar la república de Cataluña? Su discurso, enrevesado hasta más no poder, en el que proclamó la independencia para aplazarla doce segundos después, en un extraño oxímoron que, además de inexplicable, no convenció ni a tirios ni a troyanos.

Poco más tarde, con una pequeña reflexión, el que más y el que menos, se dio cuenta de que todo el discurso parafernálico se podía resumir en una corta frase: “dar marcha atrás”. Y para eso, no necesitaba usted alforjas para llegar hasta ese punto. El patetismo de su referéndum, al que ayer no debía usted ni siquiera haber nombrado, pues solo se trató de una esperpéntica farsa: urnas sin “estrenar” con papeletas dentro, gente que se divirtió votando en tres o cuatro “colegios”, escrutinios de votos hasta en las iglesias o en plena calle, etc. etc. que además adornó con fotografías de la "brutalidad policial" (por cierto, algunas protagonizadas hace unos años por los mossos cuando fue rodeado su "parlament, otras tomadas en Madrid en el desalojo de los acampados del 15-M, etc. etc.)

Hoy, activado por el gobierno el Artículo 155 de nuestra Constitución, el futuro de su “idílica” república, se ve todavía más negro, que ya lo estaba y si es que se puede, que hace unos días. Y el suyo y el de algunos de sus seguidores, aunque eso tendrán que determinarlo los jueces, parece tener el mismo color.

Tras agradecerle que haya hecho visible la unión que ya existía entre los españoles, incluidos los nacidos en Cataluña, poco más queda comentarle. Su suerte -aunque usted no ha cruzado el Rubicón, solo se ha metido en un charco lodoso- ya está echada. Su aventura, basada en mentiras de principio a fin, por no hablar de supuestas bondades económicas y de todo tipo, toca a su fin y solo le queda asumir las consecuencias penales que dictamine la justicia.

Para mi al menos, usted tiene un eximente, que habría que cargar, no me cansaré de escribirlo, a los gobiernos que cedieron las competencias de educación a las comunidades. Algunas, como la suya, vieron enseguida el filón de la falacia en la historia de España. El gobierno actual y los venideros deberían tomar nota y, al menos la Historia de España, recuperarla y, además de escribir unos textos comunes para todas las autonomías, troncal especial, para que ningún alumno pueda pasar curso si no la aprueba. Nos ahorraríamos absurdos como el planteado por usted y sus antecesores en Cataluña.

@laquincena

Comentarios - total 0

Distribuir contenido