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Opinión

La violencia que no cesa

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Llámese de “genero”, machista, doméstica, etc. que ponerle apellido es muy sencillo, quizá se nos dé mejor que prevenirla, y si no erradicarla del todo, sí rebajarla en la medida de lo posible. Y este año van… no me atrevo a decir la cifra, puede, mientras publicamos el comentario, que haya una o dos víctimas más, agredidas por sus parejas o sus ex, que da lo mismo, muchas de ellas inesperadas, sin síntomas de agresividad previos, ni denuncias a las fuerzas de seguridad, imprevisibles; esas de las que todo el mundo, familiares, amigos, vecinos, se asombra y horroriza y que, desgraciada y difícilmente seguirán existiendo. se palpaba claramente que tarde o temprano acabaría produciéndose la catástrofe, en las que ya había denuncias, incluso órdenes de alejamiento dictadas por los jueces? ¿Para qué sirven esas tan cacareadas órdenes de alejamiento, si el agresor puede incumplirlas tantas veces como quiera y, especialmente, el día que decide cometer su salvaje acto? En dos palabras: para nada.

En algunas ocasiones hemos oído hablar de brazaletes, pulseras, anillos, relojes, tobilleras, etc. que no se pueden quitar. provistas de un sistema que en cuanto el posible agresor se encuentre a menos de la distancia dictada por los jueces, se disparen tres alarmas, la primera la de éste, invitándole a que se aleje, la segunda la que debe portar la posible agredida, para que tome las medidas de huida que considere más convenientes y otra tercera, quizá la más importante, en la comisaría o el cuartel, bien se trate de policía nacional, guardia civil o policía municipal, más cercana a la portadora del sistema, que automáticamente debe poner en marcha una patrulla a la búsqueda del presunto violento, que culminará con su detención, si antes éste no persiste en su actitud y se aleja del lugar, apagándose así la alarma.

Y quizá sea difícil de implantar en poblaciones pequeñas con distancias cortas, pero también pueden existir órdenes de deportación a pueblos cercanos que agrandarían lo suficiente las distancias.

Y la única excusa que no se debe admitir para su puesta en marcha sea la de que es caro. Una sola vida que se salve gracias a este sistema pagaría con creces el coste económico de todos los aparatos que los jueces decidan implantar, en aquellos casos, en los que estimen se puede producir un ataque de violencia extrema a una mujer.

Las campañas de sensibilización y educación están muy bien y se deben incluso incrementar, pero se imponen otras medidas más enérgicas. Todo con tal de que un día se erradique totalmente la violencia hacia las mujeres, y los medios de comunicación no tengamos que insertar en nuestras páginas ni un caso más. Que en el día 8 de marzo, no recordemos ni un hecho violento cercano, y solo sea un homenaje a la mujer como igual, ya sea madre, esposa, compañera o amiga. Ese día, estamos seguros llegará. Pero hay que poner los medios.

@laquincena

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