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ESPECIAL QUINCENA 25 AÑOS: En clave de suceso

Coslada en crónica negra

Crímenes, misterios y secuestros que conmocionaron la ciudad.

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Coslada encierra más de un misterio, crímenes que fueron de ‘boca en boca’ y hasta la liberación de un hombre víctima de un secuestro a manos de la banda terrorista ETA.

En La Quincena te contamos algunas de las ‘crónicas negras’ más destacadas.

• Asesinado en su propia gestoría y en presencia de su mujer: Los hechos tenían lugar el 27 de marzo del año 1990. Un hombre salía huyendo de la gestoría Ofeco tras ejecutar tres disparos contra el propietario y también dueño de varias inmobiliarias, Tomás Martín Zorita, causándole la muerte inmediata. El homicidio se produjo en presencia de su mujer, Marina Berrendero, con quien tenía dos hijas de 10 y 5 años. El asesino fue, finamente, detenido. Su nombre, Casimiro, y sobre él ya pesaban varios delitos por robo, estafa y falsedad que le llevaron a la cárcel en más de una ocasión. Tal y como recoge la sentencia, que le condenó a cerca de 30 años de prisión y al pago de una indemnización de 30 millones de pesetas a la familia del fallecido, Casimiro y su entonces pareja, Ana, fueron despedidos de La Mancheguita y culparon a Tomás de su situación.

• ‘La casa de los espíritus’… ‘poltergeist’ en la calle Doctor Barraquer: Golpes, fenómenos extraños y hasta sombras que recorrían las paredes y el techo cuando caía la noche ‘pusieron los pelos de punta’ a los vecinos de un bloque de viviendas de la calle Doctor Barraquer. Este cúmulo de ‘poltergeist’ se sucedía en un piso vacío y cerrado a ‘cal y canto’. Corría el mes de febrero del año 1995 cuando hicieron pública su situación que llegó hasta diarios de tirada nacional como El Mundo, y el fantasmagórico inmueble llegó a ser bautizado como ‘La casa de los espíritus’. Contaban que un matrimonio con un pequeño de corta edad pasó allí cerca de dos años. El propietario del domicilio residía en Barcelona y arrendaron el mismo a través de una agencia. Pero pronto comenzaron los sucesos paranormales. Ruidos constantes que, según contaban los moradores, venían del interior de las paredes; el movimiento de objetos o la sensación de sentirse observados en todo momento perturbaban su día a día y les llevó, incluso, a contactar con un vidente. Desesperados, decidieron arrancar el papel pintado de una de las habitaciones en busca de respuesta. Su sorpresa fue mayúscula. Símbolos nazis y extrañas marcas se ocultaban en estos muros donde también había una estrella de David con una palabra en su interior: Charo. Al parecer, una pitonisa que respondía a este nombre, había sido la anterior inquilina, y realizaba aquí rituales diversos.

• Liberado por ETA en Coslada: Era madrugada, concretamente, restaban algo más de quince minutos para las 01 horas del 6 de junio de 1983 cuando Esteban Redondo Sánchez, residente en Coslada y empleado de la compañía Iberia en el Aeropuerto de Barajas, salía de casa con dirección a su puesto de trabajo. Circulaba por la carretera con dirección a Makro y fue en el cruce entre la A-2 y Vicálvaro con el nuevo cementerio cuando divisó algo extraño. Era un hombre. Parecía perdido. Llevaba la chaqueta desgarrada y tenía aspecto desvalido. Esteban pensó que podría tratarse de un accidente de tráfico, y no dudó en detener su vehículo. “Soy Diego… el secuestrado. ¿Me puede llevar a un puesto de la Guardia Civil o de la Policía Local?”, explicó el transeúnte, que se identificó como Diego Prado y Colón de Carvajal, a quien la banda terrorista ETA privó de libertad durante 72 días. Le soltaron en Coslada. “Estoy hecho polvo, me han pinchado, llevo aquí un buen rato”, explicó el aludido a Redondo, a quien pidió un cigarrillo y se interesó por su propio secuestro. “Me preguntó si la noticia había causado mucho revuelo y me contó que siempre había estado en el mismo sitio, un cuarto de dos metros que le tenía los nervios desquiciados”, continuó. Finalmente, Redondo optó por llevarle a las dependencias de la Policía Local. Allí se encontraba el agente Eloy Gil Pérez. “Telefoneé a la comisaria, y me dijeron que me dejara de tonterías; y llamé a la familia, que tampoco me creyó. Finalmente, fue su hermano quien vino a recogerle”, aseveró Gil.

• Un ajuste de cuentas termina con tres ‘balazos’ en la cabeza: Un vecino de la calle San Pedro remataba su cigarrillo en la terraza de su vivienda sin saber que sería testigo, en cuestión de segundos, de un cruel asesinato. Un hombre y una mujer caminan a plena luz del día. Eran las 15 horas del 7 de diciembre de 2011 cuando el varón fue asaltado por la espalda por un individuo que, sin mediar palabra, sacó una pistola del interior de un libro y propinó tres disparos a su víctima en la cabeza. Este cayó al suelo y su cuerpo quedó tendido sobre un charco de sangre que tiñó el asfalto. Fue un ajuste de cuentas.

Fuente: Archivo Municipal de Coslada

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