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La actuación ha conseguido reducir drásticamente los casos de pájaros muertos o aturdidos

La Comunidad “tunea” las pistas de pádel de la Sierra del Rincón para proteger a las aves de la zona

Unos vinilos traslúcidos punteados evitan que los pájaros choquen contra las instalaciones situadas en Prádena del Rincón y Montejo de la Sierra

Tags relacionados: Comunidad de Madrid, Medio ambiente
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Unos vinilos traslúcidos punteados han acabado con la inesperada “amenaza” en que se habían convertido las pistas de pádel de Prádena del Rincón y Montejo de la Sierra para las aves que sobrevuelan el territorio de la Sierra del Rincón. Estas instalaciones, integradas en el privilegiado entorno natural de la zona -declarada Reserva de la Biosfera, estaban provocando numerosos accidentes en distintas especies de pájaros, que no detectaban sus paredes de cristal y chocaban contra ellas quedando muertas o aturdidas.

Ahora, tras varios intentos para hallar la mejor solución, petirrojos, zorzales, alcaudones o gavilanes ya vuelan tranquilos gracias a una actuación de la Comunidad de Madrid en la que han colaborado desinteresadamente organizaciones ecologistas, vecinos de la zona e incluso un laboratorio fotográfico.

A partir de la construcción de las pistas, los usuarios empezaron a encontrar pájaros que, tras colisionar con las paredes transparentes de las instalaciones, quedaban muertos o aturdidos en los alrededores. La habitual solución de colocar siluetas negras de aves rapaces en estas paredes, adoptada desde la inauguración de las pistas, no funcionaba en este caso.

A mediados de 2015, los técnicos de la Comunidad de Madrid, apoyados por personal del Centro de Educación Ambiental del Hayedo de Montejo y de los ayuntamientos implicados, empezaron a llevar un seguimiento de las aves accidentadas para comprobar la magnitud del problema. En once meses se localizaron más de 50 ejemplares muertos de distintas especies, aparte de otra media docena de aves aturdidas que fueron liberadas de nuevo en su medio natural.

Paralelamente se intentaron distintos métodos para hacer más visible la estructura de las pistas, como pintar cuadrados de 10X10 centímetros a intervalos que, además de dificultar la visión exterior del juego, tampoco dieron los resultados apetecidos. Finalmente, la solución llegó de la mano del laboratorio fotográfico Dinasa que cedió gratuitamente los mencionados vinilos traslúcidos punteados. Un sistema de fácil colocación que, tras ser instalado con ayuda de los propios vecinos y usuarios, parece haber resuelto el problema. De hecho, tras una treintena de inspecciones en los alrededores de las pistas ya “tuneadas”, sólo se ha encontrado un pájaro trepador azul levemente aturdido que no tuvo problemas para recuperarse.

@laquincena

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