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OPINION

El falso ecologismo puede ser muy dañino para la salud

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Sin llegar al extremo inglés, que ha colocado a los ecologistas extremos en la misma lista que los terroristas, y, sinceramente, me parece una gran exageración meterlos en el mismo saco, quiero resaltar que algunos ecologistas virulentos, si no en la misma lista, deberían aparecer en listas especiales para que todos les conociéramos debidamente.

Y no soy antiecologista, Está por la primera vez que mate un pajarito o un animal, soy amigo de los gatos y respeto a los perros, tampoco rompo ramas o corto árboles, aunque desconozca a qué especie pertenece, y creo que contamino más o menos como todo hijo de vecino, y trato, no ya por las multas, sólo por un principio lógico, de separar lo reciclable de lo que no tiene aprovechamiento. O sea más o menos como todo bicho humano.

Pero a lo largo de esta vida me he encontrado sorpresas que me han llamado la atención, como son protestas por cambiar de lugar encinas en peligro de extinción, que no cortar, aunque bien es cierto que parte no resisten el cambio, por mucho cepellón que les acompañe, por vaya usted a saber que diferencias existentes en el nuevo terreno, para poder desdoblar una carretera en la que ya ha habido varios accidentes fatales, y aunque los resultados del desdoblamiento suponga incluso mejoras para los animales y plantas habitantes de la zona y, en otra autonomía colindante, a pocos kilómetros del desdoblamiento, a ecologistas furibundos, defensores a capa y espada de unos gusanos en peligro de extinción, que sólo se alimentan de encinas y en pocos meses, cuando atacan a una, la van dejando hueca hasta que muere y no produce más savia, que es al parecer de lo que se alimentan y se van a otra Y así, los pobres gusanitos, que con una fumigación a tiempo, no harían más daño, van secando encina tras encina con la plena satisfacción de los ecologistas de dicha comunidad. Y, yo me pregunto, ¿no sería más fácil que los ecologistas de la otra comunidad, la del cambio de encinas, les pidieran prestados unos gusanitos a los de la segunda comunidad, en la que no va a haber desdoblamientos y, de esta manera, las encinas que no van a ser trasplantadas vivieran su vida y, las otras, las de la mudanza, sirvieran de alimento a los gusanitos salvando así su especie?

A veces a algunos políticos les pasa lo mismo. Que unas veces defienden a las encinas y otras a los gusanitos, dependiendo del sitio dónde estén, en cuanto les dan una silla o sillón, depende del cargo, con algo de poder aunque sea de medio ambiente.

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